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OPINIÓN / RESEÑASEDE CENTRAL
Home›TEMAS›OPINIÓN / RESEÑA›LOS ESCRITORES DE LA DEFENSA

LOS ESCRITORES DE LA DEFENSA

Escrito por Jorge Bernetti
10 noviembre, 2020
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¿Existe una escritura más allá de la novela, el cuento y la poesía? Por cierto que sí. Una polémica se produjo hace pocas semanas cuando el Fondo Nacional de las Artes restringió un concurso de premiación a los tres géneros mencionados. La historia, el ensayo, incluso la literatura relativa a las ciencias duras desarrollada con fines de divulgación al público lego. Reivindicar el ensayo y la investigación en ciencias sociales permite, por ejemplo, sumergirse en una literatura ensayística que se ocupa, bastante silenciosamente, de una temática básica para la vida de nuestra sociedad política. Es la relativa a la defensa nacional, un  concepto mucho más abarcativo que simplemente el de “temas militares”, una restricción que posee una connotación ideológica que perjudicó la vida democrática argentina durante largo tiempo.

En estos días pasados causaron impacto en la opinión pública las declaraciones de un ex primer mandatario de la Nación quién auguró un golpe militar en breve y la no realización de los comicios legislativos el año 2021. Entre las críticas – perfectamente justificables – que los dichos merecieron, se produjo una muy significativa. Fue la del jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, general Juan Martín Paleo, quién con brevedad y rigor subrayó la subordinación de las FFAA a la Constitución Nacional, un valor que incluye a la casi totalidad de la sociedad argentina. Un escritor progresista y un periodista conservador también se manifestaron, por una parte el primero crítico acerca de la opinión del militar. El progresista indicó que “vivir en una democracia es ignorar el nombre del jefe del Ejército” y el periodista conservador declaró que, efectivamente, “ignoraba” el nombre del jefe del Ejército.

Desde dos puntos de vista opuestos que conviven en la realidad nacional argentina, se afirmaba lo mismo: la necesidad y le virtud de la ignorancia. Y, este es el punto, se negaba de hecho una cada vez más creciente –y no demasiado conocida- ensayística, investigación social y estudios históricos, que constituyen la escritura temática de “la defensa nacional”. A ello debe agregarse, el género de escritura periodística que en forma de crónicas o libros se ha desplegado y se despliega sobre el tema en cuestión.

Por supuesto, que en nuestra historiografía previa a 1983, existieron historias, crónicas y muchos debates parlamentarios convertidos en literatura ensayística por los diarios de sesiones del Congreso de la Nación acerca de esta temática. Es reconocible ciertamente que desde esa fecha, de reconstitución progresiva y compleja de la institucionalidad republicana democrática, se ha producido una expansión de este tema. Existe como apoyo básico de estos trabajos una escritura, jurídica, primaria: la de la Constitución Nacional (CN).

Dice la Carta Magna de 1853, con su reforma de 1994, que “a la Cámara de Diputados corresponde exclusivamente la iniciación de leyes sobre contribuciones y reclutamiento de tropas”. (Art. 52, CN) Es notable la importancia que al tema militar brinda la CN al tema al resguardar- junto con el tema impositivo- su iniciativa por la cámara popular. La CN le prescribe al Congreso Nacional en su artículo 75, inc. 27 “fijar las fuerzas armadas en tiempo de paz y guerra, y dictar las normas para su organización y gobierno” y en el inc.28 de ese mismo artículo le brinda la potestad de “permitir la introducción de tropas extranjeras en el territorio de la Nación y la salida de las fuerzas nacionales de él”. El artículo 99, inc. 12 indica – al fijar todas sus atribuciones ”que el Presidente de la Nación “es comandante en jefe de todas las fuerzas armadas de la Nación”. (El único jefe militar electo por votación popular). Establece la CN un solo comandante en jefe y las cabezas de las FFAA se reportan a éste, siendo “jefes de Estado Mayor” de las mismas. El inciso 13 de ese mismo artículo 99 manda que el Presidente de la Nación “provee los empleos militares de la Nación: con acuerdo del Senado, en la concesión de los empleos o grados de oficiales superiores de las fuerzas armadas; y por sí solo en el campo de batalla”.1 El inc. 14 del mencionado 99  le indica al Presidente que es quién “dispone de las fuerzas armadas, y corre con su organización y distribución según las necesidades de la Nación”. Por último, el inc. 15 del artículo 99 lo faculta como el funcionario que “declara la guerra y ordena represalias con autorización y aprobación del Congreso”.

Junto a estos puntos liminares, ratificados o introducidos en la Convención de Santa Fé-Paraná de 1994, se han construido en el Congreso de la Nación, en los años posteriores a 1983, las leyes de Defensa Nacional, de Seguridad Interior, y de Inteligencia que son las normas de ley que reglamentan estas órdenes y derechos incluidos en la Constitución Nacional.

Es sobre ésta escritura jurídica, a la que se agregan la ley del Personal Militar y la de Reestructuración de las FFAA, para citar las más importantes, y las disposiciones reglamentarias del Ministerio de Defensa y los de las FFAA, y sobre la realidad de éstas que trabajan los “escritores de la Defensa Nacional”. Y sobre la historia densa de los años del militarismo argentino (1930-1982).

Hay en ellos estilos y procedimientos de trabajo y de escritura peculiares pero, sobre todo, existen orientaciones ideológicas y políticas diversas. Tienen lectores especializados como los propios militares y los civiles que se ocupan de estos temas. Entre los civiles han crecido mucho en las tres últimas décadas los especialistas y, por cierto las especialistas, en Defensa Nacional que han crecido al calor del interés del tema y la creación de especializaciones, maestrías y doctorados en las Universidades públicas y privadas.

Sería imposible o muy difícil elaborar una bibliografía total, la antología perfecta, sobre el tema e incluso realizar un estudio pormenorizado de la misma. Este artículo procura aportar algunas breves referencias acerca de algunos de estos “escritores de la Defensa”. Aunque sus perspectivas son muy plurales, se puede hablar como introducción al tema de dos corrientes ideológicas: la “nacional-popular” y la “conservadora-liberal”. Enumerar a algunos de estos autores y sus obras nos permite acercar a los legos o a los, hasta ahora, desinteresados a sus textos.

En la línea “nacional-popular” se destaca Ernesto López, un sociólogo de familia militar2 que ha publicado “Seguridad Nacional y sedición militar (Legasa, 1987), “El último levantamiento” (Legasa, 1989), “Ni la ceniza, ni la gloria” (Universidad Nacional de Quilmes, 1994) y “El primer Perón. El militar antes que el político” (Capital Intelectual, 2009),  entre otros. López es profesor investigador de la Universidad Nacional de Quilmes y encabeza la Comisión de Defensa Nacional del Partido Justicialista. Interviene habitualmente en medios periodísticos con columnas sobre el tema.

Horacio Verbistky, un significativo periodista político ha publicado, entre numerosas obras “La última batalla de la Tercera Guerra Mundial” (Legasa, 1984), “Civiles y Militares. Memoria secreta de la transición” (Contrapunto, 1987), “Medio siglo de proclamas militares” (Editora/12, 1987) y una voluminosa “Historia política de la Iglesia Católica” (Sudamericana, 2010), en cinco tomos que resultan de gran interés por la constante referencia a la vinculación de la Iglesia Católica argentina y las FFAA.

Investigadora del CONICET, Paula Canelo, socióloga y doctora en Ciencias Sociales por Flacso, ha publicado “El Proceso en su laberinto. La interna militar de Videla a Bignone (2008), “Un nuevo rol para las FFAA? Políticos y militares frente a la protesta social, los derechos humanos y la crisis presupuestaria. Argentina” (1995-2002) (2010) y “La política secreta de la última dictadura” (1976-1983) (edhasa, 2016).

Daniel Mazzei es autor de “Medios de comunicación y golpismo. El golpe contra Illia” (1997) y “el CEMIDA: militares argentinos para la transición democrática” (Capital Intelectual, 2011) y de numerosos artículos académicos sobre la materia.

En la historia del periodismo argentino está inscripta la memoria y la escritura de Rogelio García Lupo cuyo texto “La rebelión de los generales” (Vergara, 2014) constituyó un clásico en la materia a fines de los años ´60. Otros de sus textos importantes son: “Contra la ocupación extranjera” (Centro, 1971), “Mercenarios y monopolios en la Argentina de Onganía a Lanusse”, 1966-1971 (Achával Solo, 1971) y “Últimas noticias de Perón y su tiempo” (Vergara, grupo Zeta, 2006).

Una biografía del máximo responsable del proceso de reorganización nacional fue redactada por María Seoane y Vicente Muleiro, con el título “El dictador. La historia secreta y publica de Jorge Rafael Videla” (Editorial Sudamericana, 2001).

Vicente Muleiro escribió por su cuenta “1976.El golpe civil” (Planeta-Boooket, 2011), sobre los elencos cívicos que acompañaron la dictadura instaurada en el año mencionado.

El derrocamiento de Arturo Illia es historiado en las memorias del general de brigada Eduardo R. Castro Sánchez “Traición 66” (Vinciguerra/colección testimonio, 2011).

Un libro típico de propuestas militares de la década del ´60 es “Ejército Argentino y Crecimiento Nacional” (Ediciones Arayú, 1965), en el que el coronel Mario Horacio Orsolini se quejaba de que la historia del Ejército Argentino no había sido escrita sino por un integrante de la izquierda nacional, al que no mencionaba, pero era el historiador, analista político y dirigente de pequeñas formaciones de izquierda, que ocupó un solo cargo público, embajador de Carlos Menem en México.3

Una referencia importante para analizar la declinación de la industria militar argentina fue narrada en “Relaciones Carnales. La verdadera historia de la construcción y destrucción del misil Cóndor II”. (Planeta-Espejo de la Argentina, 1992).

La periodista Telma Luzani investigó “Territorios vigilados. Cómo opera la red de base militares norteamericanas en Sudamérica” (Debate, 2012).

El magister en relaciones internacionales Hernán Dobry realizó una amplia investigación que publicó como “Operación Israel. El rearme argentino durante la dictadura (1976-1983)” (Lumiere, 2011).

El politólogo, profesor universitario y columnista periodístico Fabián Bosoer hilvanó su “Generales y Embajadores. Una historia de las diplomacias paralelas” (Vergara, 2005), con prólogo del teniente general Martín Balza.

Un conjunto de investigadores, profesores universitarios y funcionarios públicos de la Defensa, Khatchik DerGhougassian, Valeria Laura Larocca, Juan Gabriel Tokatlián, Federico Merke y Germán Montenegro escribieron “La Defensa en el siglo XXI” (Capital Intelectual, 2012), un texto de prognosis sobre las políticas de Defensa.

El teniente general Martín Balza redactó varios libros de memorias como “Dejo Constancia” (Planeta, 2001), “Malvinas. Gesta e Incompetencia” (Atlántida, 2003) y “Bitácora de un soldado. Mis memorias de Perón a Kirchner” (Atlántida,  2016).

Profesora e investigadora en la Universidad Di Tella y ex funcionaria en Defensa, Rut Diamint publicó “Sin gloria. La política de Defensa en la Argentina Democrática” (Eudeba, 2014). También es autora de “Democracia y Seguridad en América Latina” (2002).

En ese mismo sentido el coronel Guillermo Laferriere y el doctor en antropología Germán Soprano  redactaron “El Ejército y la política de Defensa” (Prohistoria, 2015), publicado por una editorial de Rosario, pionera en temas que solían monopolio de editoras porteñas.

Germán Soprano en empresa individual, desarrolló una voluminosa biografía en dos tomos de un jefe del Estado Mayor General del Ejército. Así nació “Martín Balza. Un general argentino entre la República y la Democracia, tomos I y II” (Prohistoria ediciones, 2019).

Como memorias del aspecto militar del alfonsinismo se encuentran las memorias de uno de  sus ministros de Defensa, Horacio Jaunarena quién recordó en “La casa está en orden. Memoria de la Transición” (Taeda, 2011) y también “La construcción de la democracia: Raúl Alfonsín y los militares” (Corregidor, 2013) de Jorge Luis Calcagno, otro ex funcionario de aquél gobierno.

Un clásico para revisar la historia de un general industrialista es “Savio, el argentino que forjó el acero” (Ediciones Anfora, 1980) de Raúl Larra.

En más clásico aún se ha convertido “Malvinas, la trama secreta” (Planeta 1992), publicado por primera vez en 1983 por tres periodistas del diario “Clarín”, Oscar Raúl Cardoso, Ricardo Kirschbaum y Eduardo Van der Kooy.

El ministerio de Defensa, durante la gestión de Nilda Garré como titular (presidencia de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner) organizó un ciclo de conferencias y mesas redondas sobre la historia militar. Fue publicado como “La construcción de la Nación Argentina. Debates históricos en el marco del Bicentenario 1810-2010” (Ministerio de Defensa. Presidencia de la Nación, 2010). Con prólogo de Garré los convocados fueron Waldo Ansaldi, Martín Balza, Carolina Barry, Eduardo Basualdo, Susana Bianchi, Beatriz Bragoni, Fabián Bosoer, Fabián Brown, Miguel Ángel De Marco, Luciano De Privitello, Torcuato Di Tella, José P. Feinmann, Raúl Fradkin, Norberto Galasso, Jorge Gelman, Sol Lanteri, Ernesto López, Sara Mata, María M. Ollier, Guillermo A. Oyarzábal, Gustavo Paz, Ana V. Persello, Mariano B. Plotkin, Silvia Ratto, Isidoro J. Ruiz Moreno, Hilda Sábato, Marcelo Saín, Luis E. Tibiletti, Horacio Verbitsky, Fabio Wasserman.

El profesor de la UNLP, Gonzalo de Amézola, publicó su “Levingston y Lanusse o el Arte de lo Imposible” (Ediciones al Margen- Editorial de la Universidad, 2000).

Sobre el tema carapintadas y sus rebeliones nacieron libros  de orientación diversa como “Los carapintada. Historia de un maltendido argentino” de Hugo Chumbita (Planeta, 1990); “Felices Pascuas. Los hechos inéditos de la rebelión militar” (Planeta, 1988), debido a Jorge Grecco y Gustavo González; “Felices Pascuas, Breve historia de los carapintadas” (Planeta, 2017) y “Línea de Fuego. Historia oculta de una frustración” (Editorial Sudamericana, 1991).

Jorge Grecco y Gustavo González escribieron también “Argentina: el Ejército que tenemos” (Editorial Sudamericana, 1990).

El periodista Martín Granovsky escribió una historia de las relaciones argentino norteamericanas que incluyen aspectos militares en “Misión cumplida. La presión norteamericana sobre la Argentina de Braden a Todman” (Planeta-Espejo de la Argentina, 1992).

El periodista Claudio Uriarte investigó la vida del jefe de la Marina en la dictadura del proceso. El resultado fue “Almirante Cero. Biografía no autorizada de Emilio Eduardo Massera” (Espejo de la Argentina-Planeta, 1992).

La inteligencia militar del Ejército fue desbrozada por Ricardo Ragendorfer en “Los doblados. Las infiltraciones del Batallón 601 en la guerrilla argentina” (Sudamericana, 2016).

En el territorio de las denuncias acerca de la represión durante la última dictadura militar se suman: “Nunca Más. Informe de la CONADEP” (Eudeba, 2014) de la Comisión Investigadora sobre la Desaparición de Personas encabezada por Ernesto Sábato; “El Estado terrorista argentino” (Colihue, 2013), de Eduardo Luis Duhalde, secretario de Derechos Humanos durante los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner; “El escuadrón perdido” del ex capitán del Ejército Argentino (Planeta-Espejo de la Argentina, 1998), “El osario de la rebeldía. Campo de Mayo de Roca a los Kirchner” (Espejo de la Argentina- Planeta, 2015) del periodista y ex director de la Carrera de Comunicación de la FCS-UBA, Enrique Vásquez y “Astiz. La estirpe de Caín” de Tina Rosenberg (Documentos/Página 12, 1998), con prólogo de Horacio Verbitsky, “Los años del Lobo. Operación Cóndor” de Stella Calloni” (Peña Lillo- Ediciones Continente, 1999).

En la corriente “conservadora-liberal” se presenta en primer lugar la producción de Rosendo Fraga – también de familia militar4-, en cuya obra figuran entre otras, “El Ejército y Frondizi” (Emecé, 1992) y “La Política de Defensa Argentina a través de los mensaje presidenciales al Congreso, 1854-2001) y “El Ejército del escarnio al poder” (Emecé). Fue fundador del “Centro por una nueva democracia”.

Entre los militares escritores se presenta el teniente general Alejandro Agustín Lanusse, ex presidente dictatorial quién escribió “Mi Testimonio” (1977), “Protagonista y testigo” (1989) y “Confesiones de un general” (Planeta-Espejo de la Argentina, 1994).

En ésta misma línea, Carlos M. Túrolo escribió “Malvinas: testimonio de su gobernador” (Editorial Sudamericana, 1983) y “De Isabel a Videla” (Editorial Sudamericana, 1996).

El historiador profesional militar más notorio de esta corriente es Isidoro J. Ruiz Moreno quién además de sus tareas como profesor del Colegio Militar escribió una voluminosa “Historia de las campañas militares argentinas”, “Historia de la Revolución Libertadora” y “Comandos en acción. El Ejército en Malvinas” (Emecé, 1986).

Director durante varios años del Departamento de Historia de la Armada de la República Argentina, el capitán de navío ® y licenciado en historia por la Universidad Nacional del Sur, Guillermo Andrés Oyarzábal, construyó “Argentina hacia el Sur. La utopía del primer puerto militar (1895-1902) (Instituto de Publicaciones Navales, 2002) y “Los marinos de la generación del 80 “ (Emecé, 2005).

El periodista Juan Bautista Yofre (Tata), de larga trayectoria profesional y que fuera también titular de la Secretaría de Informaciones del Estado (SIDE), embajador en Panamá y Portugal en la gestión presidencial de Carlos Menem, publicó una extensa serie de libros sobre los sucesos militares de la década del ´70 y ´80: “Nadie fue” (Sudamericana), “Fuimos todos” (Sudamericana, 2007), “Volver a matar” (Sudamericana, 2009), “El escarmiento” (Sudamericana, 2010), 1982 (Sudamericana, 2011) y “1976” (Sudamericana, 2016).

Otras memorias militares de militares golpistas son “El último de facto. La liquidación del proceso. Memoria y testimonio” (Planeta-Espejo de la Argentina, 1992) debidas al ex dictador general Reynaldo B.A, Bignone y “Memorias del Almirante Isaac F. Rojas” (Planeta, 1993) del ex vicepresidente de la libertadora recogidas por Jorge González Crespo.

Sobre Malvinas la bibliografía es enorme. Una elección arbitraria puede tomar a “La guerra inaudita. Historia del conflicto del Atlántico Sur” del comodoro Rubén  Oscar Moro (Edivérn, 2000); a “Guerra aérea en las Malvinas” (Emecé editores, 1983)  y el testimonio de un combatiente en el Atlántico Sur, teniente de caballería entonces, el coronel ® Gustavo Tamaño “El sabor de la derrota. De los Andes a las Malvinas” (Patagonia Trekking, 2013). Un libro singular es “Señales de Guerra. El conflicto de Malvinas 1982” (Editorial El Ateneo, 2012) escrito a dos manos por el inglés Lawrence Freedman y la argentina Virginia Gamba.

Pero no son solo el ensayo o la referencia histórica los que diseñan el rumbo en la materia: hay ficción. La diversidad permite reunir a ciertos autores nacionales que aluden al tema de la Defensa, la guerra y las instituciones militares argentinas. David Viñas, “Los hombres de a caballo”; Silvina Bullrich “Los salvadores de la patria”, (Editorial Sudamericana, 1965); Marta Lynch, “La alfombra roja” (Hyspamerica, 1966); Guillermo Saccomano, “Bajo bandera” (Planeta-Biblioteca del Sur, 1991), Fogwill, “Los Pichiciegos” (Litterae Narrativa, 2010), son algunos de los participantes en ese universo.

Los mencionados constituyen un modesto enunciado de la bibliografía sobre los temas (y  subtemas) de la Defensa. Sus escritores, desde sus perspectivas encontradas, metodologías de abordaje diversas por sus profesiones y formación variadas, sus estilos de escritura diferenciados, ilustran, advierten y critican sobre una problemática que ha sido postergada, probablemente por la dureza de sus consecuencias en la sociedad nacional.

La soberanía política, territorial, económica, cultural constituye un tema impostergable de la sociedad argentina. La escritura se constituye en un instrumento que  puede ayudar a guiar al conjunto social en un territorio donde los hombres y mujeres de las FFAA deben ser primero ciudadanos, luego funcionarios públicos y finalmente profesionales militares que, voluntariamente, han jurado dar la vida por la Nación, organizada institucionalmente. Y donde los civiles están construyendo las instituciones políticas, la economía, y la cultura, el otro pilar que organiza la Defensa Nacional.

 

(1) En el Senado, es la Comisión de Acuerdos, la que recibe los pliegos, los considera, tiene la capacidad de convocar a los propuestos para interrogarlos y brinda uno o más despachos para el pleno de la Cámara los considere. Su resolución es inapelable por Ejecutivo. Desde 1983, este debate es público, al derogarse una inadecuada resolución aprobada durante la presidencia de Sarmiento, que ordenaba que estos temas se trataran en sesión secreta.
(2) Ernesto López es hijo de Ernesto López Meyer, general de brigada del Ejército , quién fue uno de los presidentes del Centro de Militares por la Democracia Argentina (CEMIDA) y su abuelo coronel con el mismo nombre de pila fue revolucionario del Parque en el movimiento de 1890.
(3) El libro, considerado exagerada y tristemente una “historia del Ejército” por el militar que apoyaría el golpe de Onganía, era un pequeño folleto titulado precisamente “Historia Política del Ejército Argentino” publicado por la editorial Coyoacán, con la prosa brillante que siempre fue reconocida a Ramos. (El autor de este artículo confiesa haber leído en su adolescencia este texto que fascinaba entonces).
(4) El autor es hijo del general Rosendo Fraga, quién fue secretario de Guerra del presidente Frondizi y de cuyo apellido se construyó el verbo “fragotear”, utilizado en el argot político de la época como sinónimo de conspirar.

Imagen de portada: Lisa Fotios, en www.pexels.com

 

 

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Jorge Bernetti
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Doctor en Comunicación  (UNLP-Argentina), licenciado en Ciencias Políticas (UNAM-México). Ha sido profesor titular regular en la UNLP y en la UBA. Dirigió la Escuela Superior de Periodismo y Comunicación Social de la UNLP (1989-1995). Ejerció la Dirección de Comunicación Social del Ministerio de Defensa (2005-2010). Es autor de La guerra de papel. Comunicación y Defensa en el kirchnerismo 2005-2007 (Centro Cultural de la Cooperación-Universidad Nacional de Quilmes, 2015). Se desempeña como vocal de la Comisión Directiva nacional de la SADE.

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