Guillermo Pilía es un poeta que elabora meticulosamente el lenguaje. Se aproxima a la lírica desde su formación académica, comprometido con la búsqueda que producen los claroscuros de las palabras. Esa incansable necesidad de escribir lo encuentra hoy con un nuevo reconocimiento, esta vez en Italia, en el certamen “Cosenza-Ciudad Federiciana”. Allí, su libro Orfandad de las cosas (editado en Granada a fines de 2024) ha obtenido el Premio de Poesía Extranjera, 2026. Este poemario es su título más reciente, porque el posterior, la antología Ansias de clara palabra (Santiago de Chile, 2025), abarca su producción desde 1979 hasta 2024. Se trata de una sólida muestra que reafirma la convicción del poeta por pulir un estilo sostenido durante 45 años. Cabe destacar que el libro ahora premiado fue presentado el 10 de mayo de 2025 en la Sala Zaida, en el marco de la Feria del Libro de Granada. El hecho de que el libro de un sudamericano fuera incluido en la colección Mirto de la Academia de Buenas Letras de Granada —a la cual Pilía pertenece como académico correspondiente por Argentina, país donde desarrolla estudios sobre la cultura andalusí— le permitió cerrar un ciclo ansiado por años. Pilía recuerda con nostalgia no haber podido asistir a la ceremonia de presentación debido a las distancias. No obstante, sus palabras lo manifiestan con claridad: “En 2016, en mi discurso de incorporación a la Academia, dije que era la realización de un sueño que nunca me había atrevido siquiera a imaginar”.
En aquella oportunidad, el presidente de la Academia, José Antonio López Nevot, consideró: “En Orfandad de las cosas hallamos evocaciones de amores efímeros, rememorados en la soledad de una habitación de hotel. Leyendo a Pilía, vienen a la mente esas pinturas de Edward Hopper que retratan toda la desolación, la tristeza y el desencanto del mundo contemporáneo. En el muy original poema titulado Paradero, el poeta hace inventario de los motivos de poemas anteriores, pequeñas cosas en las que ha buscado obstinadamente la huella de algo inefable. En ese sentido, quisiera subrayar que Pilía juega con las autocitas, reproduciendo fragmentos poéticos del libro en los preámbulos de cada una de las secciones. Orfandad de las cosas no es un libro trágico, sino elegíaco: su lirismo tiene como ejes el expolio del tiempo y la consciencia de nuestra caducidad: el desgano del cuerpo / que no pidió nacer, que aborrece morir”.
Es abril, el mes donde crecen las lilas —parafraseando a T.S. Eliot—, y es este mes el que trae el reconocimiento en Cosenza, la ciudad de Federico II. Aquel Stupor Mundi legó a la posteridad la Escuela Poética Siciliana del siglo XIII que, al dar inicio a la literatura en lengua vulgar, puso en marcha una gran proyección: que la poesía sea un puente entre Oriente y Occidente. Con esta distinción a Guillermo Pilía —quien fuera presidente de la SADE La Plata y actualmente es secretario general de la SADE Nacional— se renueva el espíritu fundacional de unión de aquella lejana escuela. Al ser consultado el poeta sobre la evolución de su escritura, reflexiona: “Entre mi primer libro de 1979 y este último pasaron, efectivamente, 45 años. Pasó una dictadura, una guerra, sueños realizados, ilusiones deshechas. Pasó la juventud, los amores, la pérdida de muchas cosas queridas. Pero no sé si mi voz fue envejeciendo al mismo paso que mi cuerpo. Sé que en los comienzos hablaba oscuro, porque hablar claro podía llevar a la muerte, y que desde entonces me he esforzado en buscar la claridad y esa cosa tan vaga que se llama belleza. El mundo me parece muy terrible y para qué entonces nombrarlo con palabras que malsuenen. Todos mis libros están unidos por un único deseo: el de decir con mi propia voz lo que ya otros dijeron con las suyas, el de escribir con mi propia letra algo de aquello que odio y algo de lo que amo“. Para Pilía, el oficio reside en nombrar: “No sé si mi poesía, cualquier poesía, tiene una finalidad, no sé si el arte la tiene, como no sé si la tiene el amor, el atardecer en el campo, el cielo estrellado de mi Córdoba argentina o el olor del río de mi infancia. Si la poesía hace que el mundo sea más humano, los resultados no están muy a la vista. O puede ser que los poetas cumplamos con un ministerio, sin cuestionarnos mucho si existe o no el dios al que servimos. Lo seguro es que algunos nacemos con esa apetencia de nombrar y fingimos creer que el mundo se desplomaría si nosotros calláramos. También hay gente que tiene necesidad de que los poetas les demos nombre a lo que existe, de que digamos “albahaca”, “barbecho”, “nomeolvides”. Y en ese dar nombre a las cosas se justificaría entonces nuestro oficio.”
Guillermo Pilía posee una amplia bibliografía editada internacionalmente: Sobre la cuerda y sin la red (Argentina, 2016); La jambe de Rimbaud (Francia, 2021); Ministerio del salmista (España, 2022); Ca iarba la umbra (Rumanía, 2023); Orfandad de las cosas (España, 2024); Ansias de clara palabra (Chile, 2025). A sus galardones (como el Grand Prix de Craiova o el Premio Shakespeare) se suma esta última distinción, que será entregada en la Feria Internacional de Cosenza el domingo 7 de junio de 2026, en el Hotel San Francesco en Rende, Italia.

Ángela Gentile
Nació en Berisso. Poeta y educadora, becaria de la Universidad de Perugia y Premio Nacional de Literatura 1985-1987. Publicó:Escenografías, Cantos de la Etruria, Los pies de Ulises, Voces Olvidadas, Lo sguardo di Demetra, Bizancio, Madrás. Integra la colecciónJuan Gelman del Ministerio de Cultura de la Nación. Es miembro de SADE Filial La Plata.









