
Con gran interés en el país, en un año pleno de seminarios, clases magistrales y formaciones académicas cercanas al Congreso 2025 El Espíritu de las Constelaciones Familiares y Sistémicas, destacados precursores de la mirada humanista y sistémica compartieron décadas de experiencia en diversos ámbitos. Técnicas, prácticas profundas y libros fueron parte del II Seminario Internacional en Derecho Sistémico y su poder pacificador. La mirada centrada en las personas y su sistema, devela tramas inconscientes que pueden integrarse y dar paz, se desprende de la teoría general de sistemas y otras pesquisas, ayudando a comprender lo que acontece en el campo morfogenético, la fenomenología y el trauma transgeneracional
En 1999, Tiiu Bolzman se establece en nuestro país, funda el Centro Bert Hellinger de Buenos Aires y el Centro Latinoamericano de Constelaciones Familiares de Argentina (CLCF) introduciendo así el método que actualiza Bert Hellinger (1925-2019) filósofo, teólogo, pedagogo, misionero entre los zulúes y psicoanalista, formado en sistemas familiares con Ruth McClendon y Leslie Kadis.
Desde 2001 Hellinger viene a la Argentina y forma un reducido grupo de profesionales que será el semillero de la mirada sistémica y de lo que él denomina “órdenes del amor”: jerarquía, equilibrio en el dar y tomar, y pertenencia. Este último orden añadido gracias a la experiencia del mismo Hellinger, integra a todas las personas pues justamente todos tienen derecho a pertenecer.
El núcleo estructural de lo observado desde esta práctica elevada aplicable a todo tipo de conflictos complejos, no solo jurídicos, se percibe en la imagen de lo que está detrás de los representantes y que aun duele. Así es posible ir a la raíz profunda de estas dinámicas para ver las implicancias ocultas, desórdenes, exclusiones y sufrimiento que emergen en el campo morfogenético, lugar abierto a los movimientos hacia el ordenamiento, el equilibrio, la integración, la felicidad y una paz real, fuera de los ciclos de la repetición.
El profundo crecimiento y labor dedicada de estas semillas acompañando la resolución de conflictos impulsa el reciente seminario también como lugar de honra y encuentro de quienes comenzaron hace tantos años. Con gran respeto y una amorosa escucha atenta se compartieron vivencias, herramientas y prácticas profundas con algunos presentes, junto a líderes en esta disciplina que aportaron décadas de experiencia, formación, actualización profesional y efectividad. Así es que la aplicación de técnicas para representar a los participantes de problemáticas aporta entendimiento, conciencia y orden, coadyuvando a resolver temas intrincados de diversas temáticas dentro del microcosmos familiar y social.
El I Seminario “La mirada sistémica en los conflictos”, declarado de interés municipal, tuvo lugar en Mar del Plata en agosto de 2025 y fue organizado por la Dra. Sandra Galasso de la Red sistémica MDQ, docente del IPPT formada en esta institución y con el Dr. Schiavo,
Este II Seminario internacional organizado por Galasso se centra en el poder pacificador de la mirada sistémica junto al Dr. Sami Storch y el Dr. Miguel Ángel Schiavo. La actividad retoma instancias académicas en estas técnicas que han suscitado gran interés en Argentina:
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El Seminario con el Dr. Storch “Nuevas formas de resolver conflictos jurídicos “del 9 de diciembre del año pasado, actividad fue organizada por la pionera Lic. Mabel Meschiany en el Instituto de Psicogenealogía y Psicología Transgeneracional (IPPT) el cual dirige como psicosocióloga clínica, facilitadora y formadora internacional en Constelaciones familiares desde su contacto con la disciplina desde 1999 y las primeras capacitaciones con Bolzman junto al Lic. Daniel Polack, docente del IPPT formado desde 2002 con Hellinger, Master entrenador en constelaciones estructurales y organizacionales por Infosyon, coach ontológico y director de Constelando.
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El Congreso 2025 “El Espíritu de las Constelaciones Familiares y Sistémicas – Ética, Orden e Incumbencias” que tuvo lugar el 5, 6 y 7 de diciembre con relevantes figuras internacionales en San Miguel de Tucumán organizado por la Fundación Constelaciones que preside actualmente la Dra. Verónica Molina Gerstner con la asistencia de la Lic. Meschiany, ambas presentes en el reciente seminario.
Los conflictos nos hacen crecer
La conferencia del Dr. Miguel Ángel Schiavo introdujo con calidez y humor su vasta experiencia como principal pedagogo en nuestro país en aplicar la filosofía sistémica. Como médico intensivista, colaborador de Bert Hellinger en diversos países, precursor en aplicar las de herramientas sistémicas en medicina y en salud pública en Argentina, director de la Escuela de Constelaciones Argentina, compartió reflexiones y ejercicios que -sumados a las prácticas que ofreció Sami Storch- expusieron dinámicas y creencias entre hombres, mujeres y niños/as, el poder judicial, los jueces, abogados, funcionarios administrativos, trabajadores sociales, defensores, fiscales, la policía, la comunidad toda.
Es vital notar que no estamos solos -aunque muchas veces nos sintamos así frente a los conflictos- y que no hay nada enteramente malo o bueno. Simplemente hay hechos sobre los que hay que tomar decisiones y asumir la responsabilidad, desde el adulto.
El trabajo no se reduce a un rol profesional, el verdadero trabajo reside en girarse a observar y ver con que ojos están mirando. Un juez es, antes que nada, un ser humano. Nosotros los hemos puesto en un lugar por encima de todos y en ese lugar tienen soledad y un peso muy grande. Deben tomar decisiones que luego todos juzgan.
Es compleja su labor de cara a una justicia con frecuencia inexistente y a menudo se “queman” por ello, siendo habitual el burnout. De ahí que muchos quieran abandonar la profesión, incluso “disfrazándose” de terapeutas, cuando pueden seguir siendo ellos mismos, abogados o de otras profesiones, integrando herramientas -para sí mismos en primera instancia- y luego para otros. Por ello es importante que aprendan a pedir ayuda. La ayuda llega si se la quiere recibir.
Uno no se enferma solo ni se sana solo.
Uno no se enferma solo ni se sana solo. Hay otros, hay un equipo y hay que poder contar con ello. Como médico intensivista Schiavo ha experimentado esta interacción con creces.
Como argentinos estamos acostumbrados a vivir en mares revueltos, ante las crisis somos adaptables, nos reinventamos. El germen de los conflictos nace de una base de sentirse mejor o peor que alguien y no somos mejores ni peores, somos diferentes, y justamente eso nos hace iguales a todos. Lo diverso es necesario e importante como la diferencia que encontramos en los dedos de una mano y la función que pueden desempeñar gracias a ello.
Este simple ejemplo refiere a uno de los tres órdenes del amor: todos tenemos derecho a pertenecer en lo diverso, más allá de como seamos. No hay derecho a quitar la pertenencia, por su color de piel, hábitos, elecciones, todo merece respeto. Cada ser humano tiene un padre y una madre, igual que uno mismo. Todas las relaciones requieren equilibro.
Recuerda a sus padres que se conocieron en un conventillo del Barrio de la Boca. Después de la guerra mundial muchos vinieron de Europa y se ayudaron, querían que a sus hijos les fuera mejor que a ellos. En el conventillo convivían inmigrantes con idiomas, hábitos y religiones distintas en un mismo espacio. A fin de año se compartía lo que había, comían todos juntos. Estas diferencias, amores y conflictos que pasaron aquí nos constituyen.
El lugar del padre
El anhelo de justicia, la búsqueda de lo justo y el conflicto coexisten en nosotros y emerge cuando nos sentirnos más que otro. Creemos que lo propio es mejor, que lo que hago es mejor que lo que hace otro.
Esto no se visibiliza en la justicia, se ve en las familias que están rotas y en la ausencia de papás. Cuando aparece un jovencito detenido por tráfico, por robo y solo aparece la madre en TV: ¿Dónde está el padre? ¿Qué hemos hecho los hombres?
Necesitamos integrar al padre, para lo cual el Dr. Schiavo comparte un simple ejercicio corporal: intentar sostenernos en un solo pie. Aunque lo logremos notamos la tendencia a la pérdida de equilibrio y a estar drenando energía en el intento de mantenernos en pie, cuando la necesitamos para avanzar en la vida.
Pareciera que estamos en la era del hielo, todo se está desmoronando, expresa. Recuerda la mirada de su padre, su sola presencia bastaba para comprender con claridad tras algún hecho.
Las temáticas de género, los lugares que ocupan hombre y mujeres, las actitudes que se han vivido en varias generaciones, se sintetizaron en una práctica fenomenológica con los presentes, mirándose a los ojos, atravesando capas y capas de historias dolorosas, diciéndose un profundo: lo siento. Aquí como en la terapia psicoanalítica, vemos la relevancia que tienen la palabra hacia el camino de cura.
El Dr. Schiavo recordó que el trabajo es siempre con nosotros mismos y que, de algún modo, buscamos los conflictos puesto que nos desafían.
“Los conflictos nos hacen crecer”
Crecemos al buscar la razón de un conflicto hacia su resolución. Desde los inicios del hombre se da esta situación con otro/s básicamente por miedo o por competencia. Es fantasioso creer en un mundo paradisíaco donde no existe el mal. es parte de la existencia, del sistema y de nosotros mismos. Ambas polaridades son parte y no hay nada que sea totalmente bueno o malo.
Por eso es importante regular lo que nos pasa y notar que tenemos un tiempo limitado. Tomar la filosofía de las constelaciones familiares puede sernos de gran ayuda para transitar la vida y ver qué hay detrás de los acontecimientos. Aun hoy podemos estar pagando deudas de la guerra, las muertes y los desequilibrios ancestrales.
Un tema inédito en Argentina
La Dra. Julia Rujinsky directora del Centro Argentino de Derecho Sistémico Entre Puentes -quien aplica esta metodología desde el año 2000 para acompañar el recorrido hacia asumir la responsabilidad en los propios asuntos- comunica que el derecho sistémico no surge desde una teoría, sino desde la práctica de acompañar situaciones humanas y hechos jurídicos con escucha activa. Comparte que presenta un caso judicial complejo a Hellinger en el año 2001 y él se interesa por el tema inédito para trabajarlo allí mismo, el cual luego se incluye en el libro de supervisión “El Intercambio: Didáctica de Constelaciones Familiares” que publica en español el Rigden Institut Gestalt.
En el cierre de su alocución, Rujinsky facilitó un ejercicio: imaginar el caso de un cliente y percibir por un momento lo que sea que se sienta sobre ello. Luego soltar esa imagen e imaginar a la/el cliente con sus padres detrás y sus ancestros. Asimismo, colocarse como profesional junto a los propios recursos, conocimientos, a los que han sido y son nuestros maestros, con nuestros padres y ancestros detrás, luego, notar que ha cambiado
¿Qué lugar ocupamos al sumar la mirada sistémica?
La mirada sobre las dinámicas no se reduce a las constelaciones familiares, son un recurso más entre los posibles de aplicar a la plataforma jurídica y social.
Desde esta promoción de la pertenencia e inclusión, del orden del núcleo en cuanto a jerarquías y del equilibrio entre el dar y tomar, desde el respeto a los ancestros y la disolución de implicancias es que surge el entendimiento. Asentir lo que fue y tomar la fuerza de estar en el lugar que nos pertenece posibilita la verdadera resolución de conflictivas transgeneracionales hacia la construcción de sociedades más integradas y armónicas. Este paradigma emergente es aplicable a todos los ámbitos de relación humana.
Muchos precursores transitan este camino hace décadas beneficiando a individuos y al sistema familiar e institucional a la hora de acompañar conflictos.
En el reciente encuentro de mayo donde se sintieron en actos las palabras de la Dra. Sandra Gallaso en aras de concentrar redes de ayuda y servicio multidisciplinar estuvieron presentes representantes del Colegio de abogados, la Dra. Graciela Morgan, la Dra. Carolina Bienatti de la Asociación de Magistrados y Funcionarios de General San Martín, la Dra. María de los Ángeles Quinci, especialista en Derecho Sistémico y miembro de la Junta Directiva del Instituto de Derecho Sistémico del Colegio de Abogados de Mar del Plata (CAMDP), la Dra. Sonia Aguilar de raíces legales y el “Semillero del derecho sistémico” y la Lic. Sara gloria Levita, entre otros.
El actual es un momento de diálogo de saberes e integración de nuevos caminos que se han abierto desde los aportes de Bert Hellinger al actualizar las constelaciones familiares. Así, los órdenes del amor y de la ayuda que él detecta, se han recibido y puesto al servicio de la reconciliación y la paz en los individuos, la familia, la salud, la pedagogía, el ámbito empresarial y la vida misma.
Como pionero en derecho sistémico el Dr. Sami Storch comparte en su libro homónimo que compila y publica durante la pandemia, que, al conocer las constelaciones familiares no creyó que fueran aplicables a su trabajo. Pero al vivenciar el primer taller notó que trataban problemas entre padres e hijos, divorcios, temas de violencia, de consumo problemático y adicciones, abortos enfermedades psiquiátricas, etc.; que podían abordarse desde la mirada sistémica y en lo legal concomitantemente hacia una justicia realmente más justa. Para ello se inspira en el libro donde el psicoterapeuta Gunthard Weber recopila conferencias, seminarios y entrevistas con Hellinger: “Felicidad dual: Bert Hellinger y su psicoterapia sistémica”.
Así Sami Storch como Juez del tribunal de Justicia del Estado de Bahía en Brasil, Master en administración de gobierno, investigador federal de la Universidad del Mato Grosso y docente de la Hellinger®schule de Alemania formado con sus creadores, ha extendido su labor pionera como referente mundial comenzando por el Poder Judicial de Brasil en 2004 hasta dictar en España una cátedra en la Facultad de Derecho de la Universidad de Sevilla y colaborar con organismos gubernamentales en Córdoba en 2025.
En la charla magistral del II seminario internacional en la Ciudad de Buenos Aires, Storch explicó su concepción sobre esta mirada que alcanza a todos los seres humanos pues todos somos sujetos de derecho, y, por tanto, no se circunscribe esta al ámbito jurídico.
Ofreció también un concepto clave para la efectividad al recordar que Bert Hellinger solía decir que el lugar de quien ayuda es el del último. Lo ejemplificó con un ejercicio que exhibe lo que acontece cuando quien pretende “ayudar” lo hace desde un rol de arrogancia. Esto suele obedecer a que hay personas que no han sido “vistas” en su infancia y aún lo necesitan. Incluso en roles profesionales podemos encontrar un anhelo a completar esa carencia mostrándose “importantes” para ser reconocidos. De ahí que es vital preguntarse:
¿A quién servimos?
Si bien son situaciones que nos interpelan y atraviesan a todos como seres humanos debemos revisar estas manifestaciones si queremos alcanzar la efectividad en nuestra labor mediadora y elaborarlo para irnos corriendo del “necesitar ayudar” a estar disponibles.
Un cliente no es solo el mismo. Hay mucha más gente condensada allí en un conglomerado de historias, valores y cultura. Si quien pretende “ayudar” se posiciona engrandecido desde el lugar del poder, del saber y del señalamiento diciendo lo malo que aconteció, apuntando a los errores de un sistema, de guerras, asesinatos, sediciones, abusos… quita la propia fuerza a las víctimas al dejarlas reducidas a ese lugar de donde, en ocasiones, ellas mismas se resisten a salir. Bajarse de la importancia personal, dando su lugar a los protagonistas asintiendo lo que fue, les devuelve dignidad y fuerza.
El enfoque sistémico ocurre sin juicio de valor, integrando la participación de todos en la construcción y deconstrucción del conflicto, respetando y trayendo a la responsabilidad a cada individuo, preservando las relaciones de amor, con miras a la salud del sistema enfermo.
(Storch, 2010)
Los órdenes de la ayuda y el tiempo
La realidad prueba que el resultado anhelado de una demanda puede ser escaso. Hay que poder ver e integrar sin juzgar. Los que estamos vivos hoy, lo estamos porque las cosas han sido como fueron. Si desde el rol que nos toca ejercer, no solo jueces o abogados, nos colocamos después de nuestros clientes, como facilitadores de la mirada, podremos ayuda.
Profesionales que reciben una paga por su ayuda también parten de una necesidad interna que atraviesa estas dimensiones. Somos llamados a una profesión por una necesidad propia. En el campo jurídico por ejemplo la necesidad es poner orden algo de la vida de los otros, porque hay una injusticia, una equivocación, una deuda. Alguien necesita protección o ser compensado. Entonces, el gran desafío -si realmente queremos ayudar a los demás- es trabajar en nuestros temas pendientes y despegarnos de la mirada a nosotros mismos para estar realmente disponibles. En la práctica de Storch como juez en las audiencias, además del orden, las leyes de la justicia y sus procesos, hay espacios en el campo fenomenológico.
Un factor relevante es el tiempo- más allá de los procedimientos legales y de todo tipo- espacios para la mediación y la reconsideración que miren al Alma humana.
“Un juez debe tener una doble mirada, una a la ley y a los autos y otra a las personas”
Esta esta integración de miradas fue la llave para desarrollar el derecho sistémico, aunque no se reduce a este ámbito. Todos los temas humanos son jurídicos de algún modo y se basan en relacionamientos: la política, la familia y la sociedad, el ámbito empresarial son dinámicas de relaciones que tratan de moverse hacia mejores vínculos.
El descrédito a nivel global en la política exhibe una mirada sesgada donde se sostienen tradiciones políticas, pero en la práctica se ignora la realidad. Se desconsidera a la gente y a la sociedad. Es vital reflexionar y revisar las políticas en general y en específico en temas de género, en criminalidad, etc.; si realmente ayudan a reducir la violencia y aportan paz.
Todo ámbito relacional es el de las constelaciones familiares como herramienta posible, entre otras.
¿A quiénes se está mirando?
Abundan emergentes en la vida de las personas que miran hacia el pasado porque hay temas pendientes a revisar allí. Hay que comenzar por las personas que están en el presente y sus situaciones actuales. Solo podremos hacer algo a partir de hoy, de tomar los dramas que trae la gente en sus vivencias. Mayormente los profesionales no miran los efectos que tienen en las personas ahora mismo, en lo que viven en este momento y como los afectan las decisiones que se toman. En los emergentes surge una necesidad de reparación o de hacer una justicia histórica. Se quiere una justicia útil hoy, pero resulta que mira al pasado.
Entonces, para las victimas actuales, si no se considera a las personas en amplitud, se será injusto al aplicar una dinámica generalista y ciega que solo reproduce los mismos patrones.
Retomando a Bert Hellinger sobre sostener la mirada en las personas: si al aplicar la ley el efecto dista de sanar, liberar o mejorar el estado de las personas, claramente no es el modo, la ley o el momento indicado de proceder. Por eso es nodal ser conscientes de que el lugar a ocupar como profesionales al acompañar un conflicto no debe ser pretensioso. Debe ser desde la humildad y de estar al servicio siendo lo más pequeño, lo último en ese sistema.
Si bien lo sistémico se explica claramente desde la teoría, no se circunscribe a ella, es parte de un campo fenomenológico mayor. El sistema espeja un fenómeno dado y es esto que se debe tomar, lo que sucede en este campo. Una situación no necesariamente se resuelve con teorías, pero sí con lo que se muestra como evidencia y, por tanto, hay que considerar. Dentro de un proceso judicial, por ejemplo, luego de que la conciliación y la mediación no dan resultado y se llaman a los testimonios, es fundamental la percepción. Una buena mirada puede tomar señales que las personas suelen dar en sus miradas, sus ojos, las emociones, lo que sienten sus corazones, las posturas, las manos y los gestos.
Otras veces, en un momento distinto, no se requerirán testimonios quizá y sea necesario otro proceder, pues aquí, como en la vida, hay dinamismo. Nada ni nadie es estático. Un mismo relato puede cambiar y es importante no aferrarnos a ello. Mañana, después de sumar una vivencia o aprendizaje ya no seremos iguales. La mejor solución surge al ver lo que acontece hoy, cómo están las cosas ahora, sin permanecer rígidos en una narrativa o postura donde una parte justifica porqué una persona ha sido o ha actuado de tal modo.
Más de una vez, la narrativa sirve para proteger a alguien con el cual se está implicado. Por ello es vital el espacio-tiempo que da lugar a que las personas cambien lo que se cuentan a sí mismas como relato en narrativas que intentan justificar lo injustificable, por amor ciego.
Las responsabilidades de los actos quedan en quienes los cometen.
Este amplio enfoque es el que hace que Storch no prepare un contenido estanco para un seminario. Lo que sucede -ejercicios, prácticas, palabras- serán lo adecuado a los presentes, a temas e historias que han traído pues es lo más relevante para que hoy den un paso más.
Respecto de los hijos afirmó que es una necesidad fundamental de niñas/os no tener que elegir entre los padres debido a un conflicto entre ellos ante una separación. Es frecuente el abuso al que se las/los somete en los testimonios donde deben escuchar lo malo que el padre o la madre han hecho. Más allá de lo que diga la ley, importa lo que pasa con las personas. Cuanto más rechazo y exclusión sin causa real y sin medir sus efectos que llegan a ser transgeneracionales, tanto más complejo. En general, encontramos que un testimonio no necesariamente resulta ser verdadero, puede obedecer a intereses. Cuando miramos más allá de la mirada sistémica, a menudo surge que los “inocentes” resultan ser los peores.
Quien excluye usualmente carece de coraje para ver sus propias heridas.
Detrás de la violencia suele haber dolor, cuando le damos lugar, la violencia tiende a desaparecer.
Cuando los hijos/as sufren alienación parental posiblemente se vea reflejado en sus relaciones de pareja e hijos/as. Esta frase es el comienzo del fin de las implicancias y el desorden puesto que para que nazca un hijo o hija son imprescindibles ambos padres. Es imposible pensar en solo uno:
Mamá, Papá, en mi corazón ustedes están siempre juntos. Los necesito a los dos por favor.
Dinámicas psicológicas profundas y sistémicas suelen revelar que detrás de una madre que no mira con amor al padre de sus hijos hay una hija que no mira a su padre. Los hijos esperan el permiso inconsciente de la madre para confiar en el padre. Así los vínculos parentales influirán en el vínculo en los varones y sus relaciones posteriores que tendrán este lastre si hay implicancias. De ahí que es importante liberar a los hijos del peso de cargar con deber elegir al padre o la madre cuando necesita a ambos, lo cual puede suceder recién cuando se madura y se pueden mirar entre padre y madre con respeto a pesar de las diferencias, actitudes y el dolor que conlleva una separación.
Por todas estas circunstancias es que en una constelación jurídica se mira al derecho, pues necesita ser honrado, así como también requiere de algunos cambios en la actualidad. En referencia a las temáticas de género, también hay mucho por hacer a partir de posar la mirada en estos polos arquetípicamente opuestos de lo femenino y lo masculino, dando lugar a los movimientos que se pueden seguir dando para lo que se espera de la justicia hacia disminuir el desorden, equilibrar los vínculos y dejar de vivir en soledad o aislamiento por resentimiento, injusticia o temor por uno/a mismo/a y por las hijas/os.
En este sentido, se hizo un profundo ejercicio con mucha presencia donde emergieron dinámicas epocales. Hoy lo exótico y extraño es una pareja estable, ordenada, equilibrada, sostenida con amor. Este es un campo que hay que volver a reconocer y a acercarse despacio, con respeto. Este movimiento dinámico y constante hacia esa fuerza del orden y del amor, con pequeños pasos a mejores vínculos marca el comienzo del fin de reproches, demandas, agresiones y violencias.
¿Cuál es la distancia actual que cada uno/a tiene con este tipo de relación que sirve a la vida?
La escisión entre ambos polos puede provenir del tipo de vínculo que han tenido nuestros padres. De ahí la relevancia en revisar patrones redundantes pues la tendencia es a repetir lo que con buena conciencia se realiza en un árbol familiar pues es lo habitual y conocido, aunque duela o dañe.
Dejar de sostener el peso de esa guerra interna que un hijo/a no debe ni puede cargar, pedir ese permiso de hacerlo diferente más allá de si nuestros padres viven o no, sentir esa bendición de un vínculo más ordenado, armónico y amoroso es bueno para nosotras/os y todas nuestras relaciones, pasadas presentes y futuras, dado que la acción codetermina al sistema en su conjunto. Quizá seamos los primeros que lo logremos en generaciones si nos animamos a ver lo que fue y es y damos un paso a favor de la vida, del amor que la sostiene y del que somos parte sin distinción.
Información y cuerpo: Esto ya lo sé, ya lo pasé
Rossana Bril, ex abogada litigante, coach, capacitada en Neurociencia y Derecho, compartió que, a menudo, sucede que quienes ya se han formado académica y profesionalmente (no solo en abogacía) , han estudiado y aplicado distintas disciplinas y técnicas que incluyen la mirada sistémica y las constelaciones familiares, al igual quizá que muchas personas que por distintas situaciones se acercan a estas prácticas, tienen un camino recorrido -que no está exento de frustraciones- y dicen: esto ya lo sé, ya lo pasó. Escuchar esta expresión, inicialmente le molestaba.
Luego notó que en realidad es parte de un proceso en el que cada uno/a se encuentra atravesando.
Cada aprendizaje es una puerta, un movimiento dinámico que difiere de otro movimiento que es transitar el trayecto desde allí el cual exige tiempo de proceso y compromiso. Podemos tener mucha información incorporada pero cuando vamos a un caso, a la justicia o en otros ámbitos resulta que puede emerger enojo, desconfianza antes distintas problemáticas y limitaciones del sistema lo que dispara información que guarda el cuerpo. La mente puede estar diciendo una cosa mientras el cuerpo sostiene otra frecuencia de realidad.
Los conflictos traen información valiosa
Mirar esa puerta simbólica -como un código invisible escrito en el cuerpo, en la fascia que guarda las memorias ancestrales- es lo que Bril ha llamado Dara-Ya, de la sabiduría celta Dara, roble sagrado y Ya, raíz sabia. Hay un entramado invisible de información que ella detectó en sí misma hace tiempo. Es lo que genera que no salgamos de un bucle de repetición de situaciones que habitamos en modo supervivencia, más allá de que “ya lo sabemos, lo vimos y lo estudiamos”, pero que resulta insuficiente con intelectualizarlo o percibirlo emocionalmente.
Se reactiva algo más desde la reacción que guarda el cuerpo ante temáticas con el otro, sea esto la pareja, el dinero, lo institucional, la falta de reconocimiento, diferencias en el trabajo por el territorio…, fuera de uno. El conflicto trae información valiosa para ir hacia adentro, sentir y encontrar que frecuencia de emoción, palabra, recuerdo o imagen reactiva algo muy primario. No es necesario saber exactamente que evento fue, solo identificarlo para que sea liberado con movimientos de temblor corporal, respiración consciente y música. Ejercicios breves muestran que el cuerpo conoce que es la colaboración para podemos dejarnos guiar y empatizar con otros.
La ley y el trauma
En un increscendo hacia el abordaje del entramado global, la ponencia de la Dra. Flavia Valgiusti, abogada y psicóloga social especializada neurociencias y en trauma con Thomas Hübl, compartió su labor internacional al ahondar en complejidades epocales.
Su exposición trató sobre la persistencia atemporal del trauma en la genética por generaciones -lo cual pudo advertir en su labor como ex Jueza de Menores y de Responsabilidad Penal Juvenil dentro de las mismas familias- la respuesta inteligente del trauma, la sombra de lo colectivo en conflictos mundiales que nos atraviesan localmente causando polarización y dificultad de consensuar, y la incidencia de la IA.
Valgiusti dirige el Instituto de Neurociencias y Derecho del Colegio de Abogados de San Isidro y el curso para profesionales del ámbito jurídico y de la salud sobre Ley informada por el trauma. En esta área en la cual es especialista, colabora como consultora técnica UNICEF en Colombia, Venezuela, Líbano y Macedonia del Norte.
Con el objetivo de prevenir, de poner en el centro a los niños/as y reducir el impacto de traumas colectivos en ello/as y sus familias hacia evitar re traumatizar, la Dra. Valgiusti realizó el Manual introductorio de Enfoque basado en el trauma como parte del programa de capacitación sobre trauma de UNICEF Macedonia del Norte para el poder judicial, la policía y los servicios sociales.
“…para reconocer al otro como persona, primero es necesario reconocernos a nosotros mismos como tales. Y sabemos que un niño que no ha experimentado el respeto podría ser un niño traumatizado. Por eso es necesario, sin importar la edad que tenga ahora, que estas heridas emocionales sanen para poder ver y reconocer la humanidad en sí mismo y en los demás”. Donald WoodsWinnicott, Claire Winnicott, R. Shepherd, & M. Davis, (2015)
Los lectores pueden acceder desde el portal de UNICEF para comprender los efectos traumáticos tanto en niñas/os como en sus familias y poner en práctica la información disponible en los 14 capítulos del manual donde se profundizan tópicos sobre Derecho con enfoque en el trauma, la inteligencia del trauma, cómo comprender el trauma desde la neurobiología, el trauma del apego, pobreza y desarrollo infantil, trauma del desarrollo, trauma vicario y burn-out, enfoque interdisciplinario, toma de decisiones informada sobre el trauma, el cerebro adolescente, enfoque de atención en los refugiados, trauma intergeneracional, resiliencia y trauma, y Justicia restaurativa informada sobre el trauma.
En este II Seminario la Dra. Valgiusti concentró sintéticamente estos conceptos haciendo foco en cambios disruptivos de reglas y velocidades que se dan junto a discontinuidades lógicas y de hecho donde la escala del tiempo se ha fragmentado. Actualmente los procesos se dinamizan y complican, hay dificultad en modular los umbrales de percepción. En los hechos mundiales, vemos asimismo la injerencia de la IA en temas geopolíticos que borran los límites entre guerra y sociedad.
En referencia al trauma, si bien la definición del DSM-IV respecto a traumas o síndrome de SPT refiere al sujeto y los efectos en él -más allá de si la experiencia traumática fue vivida individual o colectivamente- podemos identificarla entonces como personal, intra o transgeneracional o como trauma colectivo. Estas dimensiones no están aisladas, inciden y resuenan entre sí.
Nuestro cuerpo en general y el cerebro en particular tiene mecanismos neuronales de respuesta al trauma. Un tipo de inteligencia que ofrece estrategias para sobrevivir a un evento circunstancial.
Un trauma individual hiere nuestra capa de defensa. Requiere un enorme gasto de energía el manejo del trauma, energía que deja de estar disponible para afrontar la vida misma. Lleva esfuerzo aceptar los hechos, reconstruir un piso y recuperarse de consecuencias como el miedo, el aislamiento, el nerviosismo y la ansiedad, la culpa, la vergüenza, la impotencia, las pesadillas, la depresión, el enojo, los recuerdos intrusivos de sucesos estresantes en víctimas de abuso, sobrevivientes y veteranos de guerra, agresiones, robos, accidentes, catástrofes, exclusiones, secuestros, genocidios como el armenio, el de la Shoá, etc.
Toda esa energía retenida puede estar atrapada en varias capas profundas y busca ser liberada. Cuando no acontece liberar esa energía vital se vive un destino ciego de repetición que se traspasa. Creemos que son temas personales vividos en silencio, luego resultan ser parte del trauma colectivo.
Así como se ha vinculado la palabra con la cura desde la perspectiva psicoanalítica, callar, mantener en secreto, silenciarse… más de una vez ha sido asociado a sobrevivir. En este punto en base a traumas individuales y colectivos, son en extremos relevantes los contenidos que la Presidenta de Generaciones de la Shoá en Argentina, Diana Wang (2011) vierte en Hablar o callar (1).
Esta ponencia surge de la experiencia que evalúa como saludable en los sobrevivientes del Holocausto. Un silencio sostenido por décadas donde el callar estructuró sentido y la posibilidad de seguir viviendo. En el escrito, Wang atraviesa las razones del silencio, el concepto filosófico del silencio estructurante, victimización y palabra, no siempre es malo callar, categorías de sufrimiento, no querían herir a sus hijos, el “bache” como confusión ante el quiebre de la continuidad, la memoria profunda que conduce al self sepultado, la memoria angustiada que conduce al self dividido, la memoria humillada que conduce al self acorralado, la memoria infectada que conduce al self reactivo, la memoria inheroica que conduce al self disminuido y descalificado.
La lógica de este tipo de trauma se diferencia del individual en que lesiona la base que sustenta la convivencia, ataca al espíritu de comunalidad en tanto cosmovisión de una sociedad, contexto imprescindible donde construimos nuestra subjetividad. En el trauma hay dolor moral y necesidad de restauración ética, siendo en esta reconexión que se restaura la vida.
De trabajar preventivamente en concientizar el trauma hacia la cura de sus efectos, dependerá la mengua de su transmisión a generaciones futuras.
Desde la epigenética, hoy sabemos que el cuerpo “recuerda” conductas adaptativas en su expresión genética para varias generaciones descendientes cuenten con esa capacidad resiliente y sobrevivan a situaciones o entornos hostiles, aún a altos costos para la salud psicofísica visibles en el acortamiento de los telómeros que protegen el material genético y la hipermetilación del ADN que dejará un engrama que reactiva mecanismos como los de regulación del cortisol que se disparan durante el distress prolongado coadyuvando al sostén de un estado de vigilia permanente y dañino.
Como testigos del trauma colectivo podemos colaborar teniendo una presencia consciente sin tener conductas evitativas o de negación, estar disponibles frente al dolor colectivo, dar voz y visibilidad como testimonio de lo que ha vivido una comunidad. Dentro del reconocimiento ético, es central legitimar la experiencia de las víctimas, nombrar las responsabilidades e integrar en la memoria colectiva la historia común hacia la reparación y transformación posible.
(1) https://dianawang.net/blog/2011/05/31/hablar-o-callar-traumas-individuales-y-traumas-colectivos
Incluso hay dos casos en África donde la reparación frente al trauma intergeneracional, ha sido económica dado que ha sido considerado como dimensión autónoma a reparar.
En la caótica sociedad actual la gente pide a gritos la ley. Esta falta de justicia en ocasiones es percibida por la Dra. Valgiusti como falta de orden. Emerge la pregunta frente al caos, pregunta sobre la que se interroga Ignacio Lewkowicz en “Pensar sin Estado”.
El anhelo social es la armonía de toda la espiral, no solo de la norma. Como seres humanos nacemos con toda la espiral de la ley de nuestros ancestros, por eso debemos reconocer cuánto daño puede crear mover a las personas de su territorio. Al nacer construimos otra ley a partir de los vínculos con nuestro padre y nuestra madre, si ese vínculo es de amor la ley se introyecta como ley interna, lo cual también establece límites necesarios y amorosos. Cuando esto no sucede, se visibiliza con frecuencia en jóvenes que tienen conflictos con la ley ante la carencia de una ley interna construida desde el vínculo amoroso con los padres.
Todos estos aspectos vuelven a puntualizar la importancia del rol de una justicia restaurativa como poder sanador de la ley y la justicia. Un modo de encarar la vida que no se reduce a responder a delitos o daños, más bien nos desafía a convivir como seres humanos reconociendo nuestras interrelaciones e integrando valores para reparar relaciones deterioradas hacia una sociedad mejor.
En el cierre, el Dr. Storch enfatizo la necesidad actual de nuestra sociedad traumatizada que arrastra hechos disruptivos donde algo se rompió, no una, muchas veces, desde siglos atrás y pulsa por ser reparado desde la manifestación de la polarización que se expresa no solo en la política, sino en conflictos raciales, entre hombres y mujeres… El miedo de unos a otros, los conflictos individuales y familiares que llegan a la justicia, traen detrás historias de guerras, asesinatos, dictaduras que aún se hacen presentes en la expresión de la sociedad actual.
Podemos percibir fenomenológicamente esto en el campo de las personas que llegan a nosotros, como clientes, consultantes o pacientes más allá de mecanismos de defensa y la racionalización que mantiene oculto el dolor profundo del trauma pero que también les impide salir de la repetición y ver que hay otras opciones para encaminarse hacia una vida más sana, plena y feliz.
Como en el ejercicio profundo entre ambas polaridades parte del trabajo grupal en el seminario, los movimientos hacia la imagen final, en realidad, son un recuerdo del orden, el equilibrio y el amor previo al trauma al que anhelamos retornar.
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