Luego de mucho caminar tratando de buscar respuestas afuera, desde la profunda experiencia vital interior en sí misma y las décadas acompañando a otras mujeres como terapeuta, sin técnicas cerradas, ni promesas mágicas, los doce capítulos de este nuevo libro de Elsa Farrus Rusiñol crean un espacio de encuentro contigo desde la honestidad, el amor y la ternura que hacen posible iniciar el camino de la rosa con la conciencia, no con los pies; para develar la esencia que habita el corazón de quienes se atreven a mirarse de verdad y con ternura hacia sí mismas, para enfrentar lo que aún está oculto en el Alma y redescubrir tus valores y tu autenticidad al habitarte.
Para la autora, las rosas no se reducen a ser apenas un símbolo o una herramienta del camino espiritual, sino que son el vínculo desarrollado desde la vivencia de encuentro con una luminosidad interior que crece continuamente, desde la propia vulnerabilidad y se despliega lenta y calma, vibrante, como la rosa, porque la rosa no florece de golpe, se toma su tiempo, no necesita luchar para florecer.
Las rosas son como puentes entre lo que fuimos, lo que somos y lo que podemos llegar a ser, a partir de abrir cada pétalo del propio camino, hacia el corazón en la decisión de mirar con ternura mis propias sombras, de honrar mis ciclos, de sostenerme con amor cuando me marchito y de celebrar cuando vuelvo a florecer.
Las espinas que acompañan cada rosa, simbólicamente son guardianas del alma que instan a poner límites, a cuidar mi energía, a no olvidarme de mí para avanzar en ordenar desde dentro lo que ya no se puede sostener en el afuera porque también a veces necesita cerrarse y protegerse, necesita espinas para recordar su dignidad.
“Permite que tu propia rosa interna se abra, pétalo a pétalo,
en el ritmo perfecto que tu alma elija y cuando sientas su aroma,
sabrás que has vuelto a casa, al amor, a ti misma,
al misterio sagrado que siempre te habitó”.
El trabajo holístico que realiza Elsa mientras respira en silencio y contacta con cada rosa como esencia silenciosa e introspectiva, no solo la sostiene en tormentas internas difíciles, le susurra “recuerda quien eres”, “mereces el amor que anhelas”,“eres digna de tu propia luz”. Le recuerda la sabiduría del cuerpo emocional, la memoria ancestral y la posibilidad real de sanar heridas que creíamos permanentes, es por eso que Elsa Farrus desde su propio despertar, te invita a recorrer con ella tu camino desde esta guía de trabajo para cada uno de los días del año, en un retorno constante al corazón, develando lo vital y verdadero de ser.
“Cada día, una pregunta.
Cada día, una oportunidad de volver a ti”.









