If thou be in a lonely place,
If one hour’s calm be thine
As Evening bends her placid face
O’er this sweet dayˋs decline;
If all the earth and all the heaven
Now look serene to thee,
As o’er them shuts the summer even,
One moment think of me!
Stanzas, Charlotte Brontë.
Hace ciento setenta años se apagó la voz de una de las escritoras más sobresalientes del período victoriano; Charlotte Brontë, novelista y poeta, la trascendencia de su legado impone unas sucintas menciones.
Nacida en Thornton (Inglaterra), transcurría el año 1855 al momento de su fallecimiento, en estado de gravidez. Su vida se encuentra marcada por las tragedias, la pérdida de su madre durante su primera infancia, la muerte de sus hermanas mayores por tuberculosis en la institución Clergy Daughters, la cual inspiraría posteriormente Lowood, en la adultez le tocó sobrevivir con pesar la muerte de su hermano Branwell, las de Emily y Anne, conforme lo deja ver en los poemas que en su memoria les escribió, junto con la correspondencia con su editor y amiga Ellen , a quien le debemos no haber eliminado la correspondencia que el marido de la difunta Charlotte consideraba peligrosa como fósforos de Lucifer.
Nacida en el romanticismo, toma como inspiración la literatura gótica, la cual inclusive cita en su obra al ser amparada Jane Eyre por Saint John Rivers y sus hermanas. Lectora de la Blackwood’s Magazine, de la que inclusive Edgar Allan Poe llegó a satirizar por el tono de la misma, en manos de niños, aislados en un pueblo rural, sirvió de basamento a su mundo de fantasía.
El ingenio en su obra insignia fue tal, que llevó a decirse en su época que presentaba las marcas de más de una mente y de un sexo (véase la carta a W. S. Williams del 22 de noviembre de 1848). Considerada una de las primeras obras feministas de la historia, su vigencia resulta innegable, y su actualidad admirable.
Firmada bajo el pseudónimo de Currer Bell; Jane Eyre no solo muestra una historia de resiliencia de una niña huérfana, no querida por sus únicos familiares, abandonada en una escuela donde la educación férrea no le impide conocer los lazos de amistad sinceros, y el dolor ante su pérdida, sino que encierra un poder de las palabras de tal envergadura que la hace única. De las frases más conocidas: “I am no bird; and no net ensnares me; I am a free human being with an independent will, which I now exert to leave you”, se revela una clara declaración de libertad, valor y autoestima. La icónica cita “I would always rather be happy than dignified” demuestra su elección entre la felicidad por sobre las convenciones sociales, evidenciando su vigencia. Más adelante, antes de la declaración del Sr. E. F. Rochester se lee: “Do you think I am an automaton? — a machine without feelings? … Do you think, because I am poor, obscure, plain and little, I am soulless and heartless? You think wrong!”. Una verdadera reivindicación de la humanidad pese a la diferencia social imperante en la época.. Y por último, casi al final de la obra, en el reencuentro, Jane Eyre deja una frase que refleja el espíritu de su narrador: “I am not an angel, and I will not be one till I die. I will be myself”. Charlotte Bronte nos grita sin tapujos la esencia de su autenticidad, la esencia de una mujer que tomó las adversidades y las volcó en la creación de una obra maestra de la literatura universal, dando vida a una mujer fuerte, independiente, compleja, firme en sus creencias que no temió en perder la seguridad que se le ofrecía monetaria y sentimental, al estigma de perderse a sí misma.









